domingo, 5 de octubre de 2008

Homenaje a Emiliano R. Fernández



Este es un homenaje que quiero hacer a un hito de la culura paraguaya, como lo es Emiliano R. Fernández.


CATALINA, LA REINA DE EMILIANO, VIVE (x)

La inspiradora de la canción tiene 89 años

El teléfono suena, como tantas veces,en la redacción. Una voz del otro lado me dice: "Soy Graciela, la nieta de de Catalina, la que inspiró "Che la Reina", de Emiliano...Ella vive, tiene 89 años y reconoció la foto...". De ahí llegar a su casa me tomó poco tiempo. Sin saber que ella jamás quiso dar entrevista alguna, llegué a su natal Villa Morra para escuchar su historia, mezcla de un poco de enamoramiento y mucho de bohemia...-

Todo surgió a raíz del artículo que el viernes pasado ilustró la tapa y las páginas centrales del suplemento de Arte y Espectáculos de NOTICIAS. En la nota se hablaba de la canción más conocida del poeta popular Emiliano R. Fernández "Ajháma che china", más conocida como "Che la Reina", y su musa inspiradora: Catalina Gadea. El tema musical, que no deja de tocarse en ninguna polkeada, fue publicado por primera vez en la revista "Ocára poty cue mi" en 1928, cuando Emiliano se despedía para ir a defender el suelo patrio en los comienzos de la Guerra del Chaco, luego del incidente que costara la vida del Teniente Rojas Silva.

Y se hacía un poco de historia en cuanto a esa canción, que es una de las más grabadas del acervo nativo. Se publicada también una foto, quiza la única que había de la tal Catalina, a quien el poeta dedicó tan sentidos versos Hasta allí la referencia, casi anecdótica con motivo del cumpleaños de Emiliano y del encuentro con su público, en ocasión del traslado de sus restos a Yvy Sunú, Guarambaré. Sabido es que el vate había dedicado versos a muchas otras mujeres, y se conoce también la historia de su única esposa, Belencita Lugo, pero se hacía hincapié en el tema más conocido de su vasta producción.

De eso no se habla

Lo que no sabíamos, ni quien escribe ni sus biógrafos más conocidos a quienes consulté sobre el tema, es que Catalina vivía. Pero tanta incógnita tenía su explicación: doña Catalina jamás quiso conceder ninguna entrevista sobre el tema. Era conversación casi prohibida en su casa, y cuando la canción sonaba en la radio, ella optaba por ponerla sin sonido hasta que los compases terminaran para pasar a otra melodía. Llámese pudor, respeto, ética, lo cierto es que de eso no se hablaba en el hogar conformado hoy por hijos, nietos y bisnietos, y donde hasta hace pocos años vivía don Vitalino, el esposo de doña Catalina.

Ella le había contado la historia a su única hija, hace muchísimos años, y esta a su vez – en voz baja- se la repitió a sus hijos, y estos a los nietos, y así la historia no se perdió en el tiempo. Pero mientras vivió su marido, la musa prefirió guardar silencio, y dijo no a entrevistas que se le habían solicitado décadas atrás.

En Villa Morra

Al escuchar la versión de su nieta me acerqué hasta la casa de una de las más antiguas pobladoras de Villa Morra para intentar la nota y obtener las fotos para ilustrarla. Me recibieron hija y nietos, en un ambiente de jolgorio porque la entrevista había generado la reunión de casi todos los de la familia.

La abuela de 89 años (que declara 88…por coqueta, dicen sus familiares) llegó desde el fondo de la casa hasta la sala elegantemente vestida y dispuesta, para sorpresa de todos. De pelo totalmente blanco, y unos ojos en cuya profundidad destellaba el color del cielo, se presentó Catalina Gadea, haciendo la salvedad de que ahora tampoco quería referirse al tema, porque ya no valía la pena…

Sin embargo, diálogo va, diálogo viene y – guaraní mediante, aunque habla perfecto castellano, pues es hija de españoles- la conversación se fue tornando amena hasta que…recordamos a Emiliano.

Totalmente lúcida dijo que conoció a Emiliano y a varios de sus amigos, pues su tío Benito también era músico, y la barra se reunía en la casa de un vecino, donde la música no faltaba nunca. Y fue así que él la vió, cercado de por medio, y le escribió una poesía que garabateó una tarde cuya precisión, lastimosamente, no pudimos. Las referencias tenía un hilo conductor. "El me galanteó. Yo tenía 17 años y toda la vida por delante. Finalmente, hasta me propuso matrimonio, pero como le gustaba el trago yo no quise comprometerme con él. Supe que me hizo una poesía, pero en ese momento no le dí importancia alguna…".

Solamente recuerdos

Los recuerdos se mezclan. Noches de bohemia, amistades sinceras, y la mente de la abuelita va incluso más atrás para comentarnos la trágica historia de Gastón Gadín –el parricida de Villa Morra – que ella siguió desde la muralla de su casa cuando apenas comenzaba la ecuela primaria.

Muchas cosas encajan en su historia, y escucharla nos hace conocer más al vate guaraní. Sus amigos, el espíritu aventurero, lo enamoradizo que era, y hasta su pasión por la bebida en veladas interminables. Luego, la guerra, la paz, comenzar de nuevo sin dejar su querida Villa Morra, la carnicería de su madre en el Mercado Guasú, sus primeros encuentros con el que después sería su esposo, la hija, los nietos, bisnietos…Y así, la vida de esta mujer paraguaya va pasando ante nuestros oídos y se registra en la grabadora.

No dejo de mirarla, a la par que la escucho. Tiene recelo de hablar, reconoce que no quiso hacerlo en vida de su marido, aunque este escuchaba los temas de Emiliano casi cotidianamente en los tiempos en que la radio era objeto de culto en las casas asuncenas. Con el paso de los minutos se suelta más y dice que cuando supo que el poeta le dedicó esos versos no le gustó para nada, pues ella ya estaba casada…Cuando sus nietos le hacen chanzas sobre el tema los hace callar...porque ella prefirió el silencio. La fama es puro cuento, parece ser su filosofía de vida.

Una entrevista pagada

Me cuenta que Evanhy, Miguel Angel Rodríguez, José Magno Soler, entre otros, quisieron hacerla conocer. Pero ella nunca quiso hablar. Esa tarde de lunes rompía el silencio. Era como abrir un karamegua de recuerdos con olor a tiempos idos, con color sepia…

Me pregunta cuánto tiene que pagar por la entrevista. Le digo que yo debería pagarle por las tantas veces que escuché "Che la Reina" y me emocioné por esa Catalina de la que el poeta se despide "Rojas Silva rekávo..". A esa mujer a la que pide que guarde su amor, que lo espere…-

Una linda historia de amor que se hizo canción…La canción más conocida de Emiliano R. Fernández.

(x) De NOTICIAS EL DIARIO, 12 de Agosto de 1998 (Asunción, Paraguay)

por: Marlene Sosa Lugo

CHE LA REINA (xx)

Ajumiko ipahaite Che la Reina nerendápe
apurahéivo mbarakápe si ahátama katuete
Paraguay niko chave ajuráva che retãme
amonóvo hayjupápe a la hora ojofrecé.

Péina ko´ágã ahendu che renóirõ la corneta
acaláta bayoneta ha Chakopyre asururu
ahamítante amoirü Valinoti-pe ikatúrõ
aloamíne ajuhúro Rojas Silva kurusu.

Ahayhúgui che retã Che la Reina rohejáta
frontera lado aháta ahuguaitïvo umi ava
ndaipotánte che kamba che myakÿ nde resaype
aipotánte ere che sype heta tacherovasa.

Che fusil je oime ipotï che rechaséma je hína
Prevención-pe Catalina tereho che ruguaitï
rehecháne guaraní hekove odespreciáva
López ra´yre opytáva bajo el sagrado poyvi.

Ikatúnte aju jevy ndahái katuete amanóvo
ndékena che ra´arõvo siempre firme nde poty
che araha iñongatuhápe ko che korasõ kuápe
amoite ñorairõhápe ne angue che tupãsy.

Aimérõ en Parapití amonguahëne nde apysápe
che ñe´ëmi kuatiápe ne´ïraha asapymi
ha ndékena eñapytï ko verso ndéve ahejáva
topurahéi ndéve ijára el soldado guaraní.

Amalaya atopa el famoso Tejerina
inambikue ko che china ndéve ahechaukávarã
ha upépe terehecha la bravura guaraní
oimevaha gueteri López ra´yre opyta.

Letra: Emiliano R. Fernández
Música: Félix Pérez Cardozo

(xx) Su título original fue Aháma che chína.